traductor

jueves, 4 de diciembre de 2014

La rana y el escorpión

El cuento del escorpión y la rana

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo:
—Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda…
—¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser.
—No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?
Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma:
—Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo.
Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo:
—Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río.
El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.
 Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle:
—No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir.
Y entonces, el escorpión la miró y le respondió:
—Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme.
Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.

MORALEJA:  Nunca te fíes de nadie

EL PÁJARO QUE QUERÍA SER PEZ


EL PÁJARO QUE QUERÍA SER PEZ.


Había una vez un pájaro que quería ser pez. Desde las ramas de los árboles observaba a los peces en el río y ambicionaba el día en el que también él pudiera zambullirse en el agua y nadar como ellos. Tan fuerte era su deseo que, obsesionado con su sueño, ni siquiera atendía las advertencias de los restantes pájaros.


-¡No pierdas el tiempo detrás de quimeras, que lo tuyo es volar! ¡Tú eres un pájaro y perteneces al aire!
Desde la orilla del río imitaba las evoluciones de los peces tratando de aprenderlas, sus giros, sus maneras, corregía sus movimientos y distendía su pico como veía hacer a los peces con su boca.
Pasó el tiempo y, no obstante las recomendaciones de los otros pájaros que insistían en que él era un ave y su destino era el cielo, seguía empeñado en su absurda fantasía de convertirse en pez y aprender a nadar.
La primera vez que se lanzó a la corriente a punto estuvo de morir ahogado e igual suerte corrió en sus demás intentos.
De la experiencia de sus fracasos, sin embargo, fue extrayendo consecuencias y llegando a felices conclusiones. Así aprendió a plegar sus alas y adherirlas al cuerpo hasta transformarlas en aletas. Más tarde aprendió a estirar el cuello y su cuerpo hacia delante, manteniendo rígidas sus patas, paralelas a su cola, y a valerse de ésta para convertirla en un timón que le permitiera modificar el rumbo. Después supo almacenar en su buche aire con que ayudar a sus pulmones y sumergirse todo el tiempo que quisiera, y también aprendió a mudar sus plumas en escamas… hasta que confundido con los demás peces, aquel que fuera pájaro, ya transformado en pez, iba y venía por el río boqueando su felicidad ante el asombro general.
Un día en que se divertía nadando entre las algas del fondo del río, un pez se le acercó y le reveló su sueño: quería ser pájaro.
Entonces, muy contrariado, interrumpió su juego y le contestó:
-¡No pierdas el tiempo detrás de quimeras, que lo tuyo es nadar! ¡Tú eres un pez y perteneces al agua!
MORALEJA: Nunca te fíes.

domingo, 30 de noviembre de 2014

EL ASESINATO DE LA PROFESORA DE LENGUA


El libro trata sobre una profesora cuyas espectativas hacia los alumnos es que cojan el mismo amor hacia la lectura y la literatura como ella les tiene. Al hacer un examen y darse cuenta de que no lo ha conseguido y de que sus alumnos no han leido el libro que les mandò llega a clase muy triste y les explica lo que ha pasado. Al dia siguiente la directora y el jefe de estudios entran en clase con el Inspector Atienza, la directora llevaba en la mano una carta de la Señorita Soledad, la profesora de lengua, en la que escribìa que se habìa vuelto loca por culpa de ellos y que iba a matar a uno de ellos a las ocho de la tarde si antes no conseguian averiguar, mediante unas pistas, donde estarìa para detenerla. Despuès de juntarse en el recreo los unicos que se atreven a averiguar las pistas para detener a la "SOS" fueron Tasio, Gaspar y Ana, el problema era que nadie sabìa donde estaban las pista. Al salir de clase les llegò un mensaje en el que les escribìa la primera pista. En total eran ocho pistas para ocho letras para hayar el nombre del sitio donde estaria. Despues de descrifrar las ocho letras y descubrir donde estaria, despues de mucho esfuerzo, llegaron al parque en el que estarìa, pero no estaba solo ella, tambien estaban la directora, el jefe de estudios y el Inspector Atienza quien en realidad era el primo de la "SOS" y un actor. La "SOS" se habia resarcido por no haber leido, pero tambièn para que vieran que la literatura podia ser divertida. El director y el jefe de estudios no pensaban que iban a llegar pero al haberlo conseguido la "SOS" como regalo les aprobò la asignatura y a Ana que ya la tenìa aprobada le subio la nota.





Formato
Papel
Fecha publicación
30 de Marzo de 2007
Código Comercial
1571152
ISBN
978-84-667-6252-6
Precio
8,40 €
Tamaño
13 x 19 cm.
168 páginas
Etapa
E.S.O. y Bachillerato
Género
Narrativa
Temática
Relaciones humanas.
Realismo - Realismo mágico.
Asignatura
Lengua
Educación en valores
Educación para la convivencia.
Aprendizaje, conocimiento, sabiduría.
Empatía, tolerancia, justicia.
Amistad, amor, lealtad.